Cuando un gato vive en el exterior, procede del campo o de un entorno con acceso a la calle, puede estar expuesto a parásitos intestinales. En la primera visita veterinaria, normalmente se recomienda una desparasitación completa, que puede realizarse mediante pipeta o pastilla de acción interna y externa, según indique el profesional.
En algunos casos, después de la desparasitación inicial, los parásitos pueden provocar vómitos transparentes o con espuma, y en infestaciones más severas es posible que se observen gusanos en el vómito, lo que indica una carga parasitaria elevada.
Uno de los signos más habituales de la infestación intestinal es el aumento del apetito, ya que los parásitos absorben parte de los nutrientes que el gato consume, obligando al animal a comer más para compensar.
El veterinario suele administrar una pastilla antiparasitaria específica y puede indicar repetir la dosis unos días después, según el producto utilizado. Tras iniciar el tratamiento, es frecuente que el gato:
- Regule mejor su apetito
- Coma menos cantidad
- Recupere progresivamente su bienestar y comportamiento habitual
Este procedimiento forma parte del protocolo habitual para eliminar parásitos intestinales y asegurar una recuperación completa.
Uno de estos parásitos puede ser el Toxocara cati, un parásito muy común.
Si te interesa este tema, también tengo un artículo relacionado donde cuento mi experiencia personal y profundizo en más detalles.
🪱Síntomas de que un gato puede tener Toxocara cati:
Forma: Gusanos largos, delgados y redondeados, parecidos a espaguetis (de color crema o marrón).
Síntomas principales:
- Vómitos (a veces con gusanos visibles).
- Barriga hinchada (“vientre de lombriz”).
- Diarrea o estreñimiento.
- Pelo opaco o erizado.
- Falta de crecimiento o anemia leve en infecciones grandes.
- En casos graves, obstrucción intestinal.
🧤Protocolo de limpieza si tu gato tiene parásitos
Cuando un gato es diagnosticado con parásito, es fundamental seguir un protocolo de higiene específico. Los huevos de algunos parásitos pueden sobrevivir durante meses en el entorno, por lo que la limpieza frecuente y adecuada es clave para prevenir reinfecciones y proteger a las personas y otros animales del hogar.
1. Limpieza del arenero
- Retira las heces a diario, con pala y guantes.
- Lava el arenero una vez por semana con agua caliente y jabón, y desinféctalo después con algún detergente desinfectante.
2. Higiene personal
- Siempre usar guantes para limpiar el arenero.
- Lavar bien las manos con agua y jabón después de cualquier contacto con tierra o superficies potencialmente contaminadas.
3. Limpieza del entorno doméstico
- Aspira con frecuencia las zonas donde los gatos duermen o juegan.
- Lava mantas, camitas o textiles del gato a más de 60 °C cuando sea posible.
- Limpia los suelos con agua caliente y lejía diluida.
