🍽️ Alimentación: mi experiencia

Tres gatos con varios cuencos de pienso y agua

📌 Nota importante antes de continuar

Antes de entrar en este tema, me gustaría aclarar que, no soy veterinaria ni nutricionista felina, la información que comparto en este artículo se basa en mi propia investigación.

Cada gato es diferente, por lo que antes de realizar cambios importantes en la alimentación de tu gato, te recomiendo consultar con un profesional veterinario o un nutricionista especializado en nutrición felina.

Como en todo, siempre influye el factor económico y las posibilidades de cada persona.

Lo que comparto aquí está basado en nuestra experiencia personal, con el único objetivo de ofrecer información que a nosotros nos hubiera gustado conocer cuando empezamos a convivir con gatos.

🐾 Introducción

Respecto al tema de la alimentación, para nosotros era un mundo desconocido. La información que teníamos era sobre alimentación para perros, pero fuimos informándonos sobre los alimentos que son más adecuados para la salud y el crecimiento de los gatos, y aunque es algo que siempre se repite, los buenos cuidados que les demos a nuestros gatos, entre ellos la alimentación, evitarán enfermedades a futuro.

🥗 Primera comida para Milo

La primera comida que Milo recibió fue cuando lo rescatamos. Estábamos en casa de mi amiga, por lo que le dimos el pienso que ella tenía para sus gatos, era un pienso que reforzaba las defensas. También le dimos alimento húmedo de kitten que habíamos comprado en el supermercado.

Cuando ya estábamos en nuestra casa, fuimos a comprar pienso para Milo y más alimento húmedo, y decidimos comprar el mismo pienso y más alimento húmedo del supermercado.

En ese momento, Milo devoraba, pesaba 1,6 kg y tendría unos 8–10 meses, por lo que estaba muy por debajo del peso que debería tener.

En la primera visita al veterinario, sólo miraron si Milo tenía microchip, y nos dijo que hasta que no cogiera peso, no podría hacer nada con él, pero no nos dio más información.
He de decir que ese día no tenía cita, y que no era una consulta como tal. Por lo que las dudas sobre la alimentación se las hacía a mi amiga, gran experta en gatos por su experiencia. Además, junto a ella y su familia rescatamos a Milo, y estaba feliz de participar en el proceso.

En los primeros días, teníamos que dosificarle la comida a Milo, porque se comía todo, y sabíamos que si le dejábamos comer lo que quisiera, se podría poner malito. El pienso que le dábamos y el alimento húmedo le encantaban, e iba al comedero constantemente.

Milo debía tener el estómago y la flora bacteriana muy mal, ya que sus primeras cacas eran diarreas malolientes y constantemente se tiraba pedos. Imaginamos que llevaría ya tiempo en ese gallinero donde lo abandonaron comiendo cualquier cosa, y que su flora bacteriana estaba destrozada.

🥗 Segunda comida

La cita en el veterinario era dentro de una semana, y la verdad, me daba un poco de reparo llamar o presentarme para preguntar qué debíamos hacer. Hoy te diré que no me lo pensaría, y antes de hacer nada, iría a la consulta veterinaria y les preguntaría.

Leímos que había piensos con probióticos que podrían ayudarle, y fuimos a una tienda de animales donde la persona que atendía nos recomendó una marca diferente de pienso a la que le estábamos dando. Esta nueva marca era un pienso seco con probióticos, que le ayudaría en estos primeros días, hasta que su cuerpo fuera recuperándose.

Decidimos entonces darle este nuevo pienso seco, y la verdad es que lo hice muy mal: no leí nada sobre cómo hacer la transición entre piensos, y se lo cambié de un día para otro. Después supe que eso era malo para los gatos, ya que necesitan habituarse poco a poco al nuevo alimento, porque su sistema digestivo es sensible a los cambios bruscos de alimentación.

Este nuevo pienso con probióticos le sentó mejor, y las cacas empezaron a ser más compactas. En la visita al veterinario, nos dio unos sobres de probióticos para que se los diéramos durante 5 días. Nos dijo que la elección del pienso con probióticos había sido muy buena para esos días, y que una vez Milo hiciera cacas más compactas, podríamos volver a un pienso normal.

Esta vez acertamos, pero podríamos no haberlo hecho, por lo que siempre que haya dudas respecto a la alimentación y la salud, es importante consultar a un profesional.

🔄 Cómo hacer una transición entre piensos

Cambiar de pienso debe hacerse de forma gradual para evitar problemas digestivos como diarreas o vómitos. Normalmente, en los envases de pienso seco te explican cómo hacer la transición entre piensos.

Lo normal sería que durante una semana al menos vayas mezclando el nuevo pienso seco con el anterior, aumentando poco a poco la proporción:

Día 1-2: 75% pienso antiguo + 25% nuevo
Día 3-4: 50% antiguo + 50% nuevo
Día 5-6: 25% antiguo + 75% nuevo
Día 7: 100% nuevo

Observa las heces y el apetito. Si hay problemas, alarga el proceso unos días más.

Para hacer la transición con los dispensadores, lo que hemos hecho era que cuando veíamos que en el depósito quedaba comida como para una semana o un poco más, hemos ido agregando del nuevo pienso. Primero poníamos unos 80 gramos y lo mezclábamos, a los 2-3 días metíamos unos 150 gramos, el día 6 metíamos unos 200 gramos y ya el día 8 metíamos como para una semana, que son unos 350 gramos.

Hacemos la transición en 2 semanas, pero con los antecedentes de Milo preferimos ser precavidos con este tema.

⚖️ Cuerpo más estable

A las 4 semanas aproximadamente, el cuerpo de Milo estaba mucho mejor: sus cacas eran más compactas, no eran tan malolientes, y ya no se tiraba pedos. Con respecto al pienso, seguíamos dándole el pienso que le compramos desde el principio, un pienso normal sin probióticos.

En cuanto al alimento húmedo, decidimos que lo íbamos a cambiar por una comida de más calidad que la del supermercado. Fuimos a la tienda de animales y compramos la marca de alimento húmedo que mi amiga le daba a sus gatos.

El cambio de alimento húmedo fue bueno, siempre y cuando fuera sólo de carne y no de pescado. Si le dábamos algún sobre de pescado, Milo paraba de comer, se iba y se tumbaba en su arenero; a los 5 minutos, empezaba a hacer cacas muy blandas.

A esto se suma que Milo es un gato de pelo semilargo, y a veces se manchaba, con lo que era muy incómodo para él que tuviéramos que limpiarle esa zona a menudo. Le cortamos el pelo de la parte de atrás para que no sintiera que además esto era un castigo, ya que no le gustaba nada.

Ahí entendimos que Milo no toleraba bien el pescado. Desde entonces, solo buscamos alimento húmedo de carne 100%.

🔍 Buscando alimentos de calidad

En una de las visitas al veterinario, nos dijeron que hay animales con el estómago más sensible. Por lo que empezamos a leer sobre el tema y sobre la alimentación de gatos.

Empezó nuestra búsqueda para encontrar una marca que tuviera ingredientes de calidad para que Milo lo tolerara. Buscamos información, y sobre todo, aprendimos a leer las etiquetas de alimento húmedo y pienso seco en gatos.

Tanto Nube como con Nala, nuestras gatas también rescatadas de la calle, nunca tuvieron ese problema, ellas dos podían comer de todo, pero con Milo teníamos que ser cuidadoso, ya que si probábamos una marca de alimento húmedo nueva, tenía que ser en muy poca cantidad. No podíamos darle nada que estuviera muy frío, porque lo vomitaba, y en cuanto a las cantidades, tanto del alimento húmedo como del pienso seco, teníamos que dárselo en varias tomas al día, ya que tenía mucha ansiedad por la comida, y se lo comía todo de una, y luego vomitaba.

Sobre la ansiedad por la comida en gatos, es muy común en animales que han pasado hambre y puede que siempre vivan con ella. 

Nosotros decidimos comprar un dispensador automático para espaciar las tomas de pienso seco y que nos ayudara con este tema, y fue todo un acierto. Otro aspecto que ayudó mucho a Milo a no tener tanta ansiedad por la comida fue adoptar un segundo gato en casa, en nuestro caso, gatita.

📄 Cómo leer una etiqueta de un producto alimentación para gatos

📌 Nota importante

Cada gato es diferente, y sus necesidades nutricionales pueden variar según su edad, estado de salud, peso o nivel de actividad. Es importante que cada persona valore la información teniendo en cuenta las características y necesidades específicas de su gato, y consulte con un profesional si tiene dudas.

Para asegurarnos de escoger una buena alimentación, aprendimos a leer las etiquetas y, sobre todo, a identificar qué debía tener un producto para considerarlo bueno. Hay mucha información en internet, y consultamos artículos, vídeos y reseñas. También usamos una herramienta muy útil: un chat con IA, donde preguntamos por una marca y gama concreta, y nos ayuda a evaluar si es o no un buen producto.

En una etiqueta de alimentación animal hay dos secciones clave:

🧾 Ingredientes

  • Aparecen en orden de mayor a menor proporción, es decir, el primer ingrediente es el que más cantidad contiene el producto.
  • Es buena señal que el primer ingrediente sea carne o pescado identificados (por ejemplo: pollo fresco, salmón, pavo deshidratado).
  • Evita productos que empiecen por cereales, subproductos animales o vegetales genéricos.
  • Cuanto más específicos y reconocibles sean los ingredientes, mejor.

⚖️ Información nutricional

  • Refleja los valores básicos del alimento, como la proteína, la grasa o la fibra, entre otros.
  • Es importante que estos valores estén equilibrados y adaptados al perfil del gato (edad, salud, actividad…).
  • También incluye los aditivos nutricionales, donde debe figurar la taurina, un componente esencial en la alimentación del gato.
  • Además, pueden incluirse vitaminas, minerales y ácidos grasos beneficiosos como omega 3 y 6.

Encontramos una marca que nos gustó bastante, y que Milo toleraba muy bien, tanto en el pienso seco como en el alimento húmedo, del cual tenían mucha variedad tanto en textura como en sabores, así que tendría variedad en su alimentación.

🔬 Análisis de heces

Cuando llegó Nala, habíamos cambiado de clínica veterinaria, y en una de las consultas con ella le comentamos el caso de Milo y su estómago sensible. Milo estaba mucho mejor, sus heces eran ya más compactas, pero siempre teníamos que llevar cuidado en no darle más alimento húmedo de la cuenta.
Si estaba en la nevera, lo sacábamos un rato antes para que no estuviera frío (le damos la mitad de un sobre al día, y la otra mitad va a la nevera).

Incluso el estrés por alguna cosa inesperada —como cortar las uñas o dar más chuches de lo habitual— hacía que las heces fueran más blandas.

El veterinario nos habló de unos parásitos que las aves pueden transmitir a los animales, y también a las personas, que podían ser la razón del estómago sensible de Milo, ya que cuando lo rescatamos estaba abandonado en un gallinero. Así que le hicieron un análisis de las heces.
Si resultaba positivo, había un tratamiento que haría que ese problema se resolviera en muy pocos días.

El resultado dio negativo, por lo que ese no era el problema. Seguiríamos con las rutinas de siempre.

🥗Introducción de nuevos alimentos

Milo llevaba ya bastante tiempo muy bien, y sus heces eran bastante normales; lo sabíamos porque podíamos compararlas con las de Nala.

Para la alimentación de Nala utilizamos la misma marca que la de Milo, pero en su versión kitten. En el alimento húmedo, le compramos unos sobres de salmón que a ella le gustaban mucho. Milo y Nala, cuando comen, a veces dejan un poco en el cuenco y se van a ver qué tiene el del otro. Para nuestra sorpresa, a Milo le encantaba el salmón y le sentaba bien.

Aunque lo habíamos probado antes (con otras marcas) y le sentó mal, quizás ahora fuera diferente. A lo mejor su estómago estaba más asentado, o era simplemente cuestión de marcas.

Decidimos darle alimento húmedo de salmón de esa marca para adultos. Probamos muy poco a poco, y fue maravilloso, porque lo toleraba genial y además le encantaba.

Desde entonces, hemos decidido que poco a poco vamos a ir introduciendo alimentos nuevos, pero siempre con mucho control.

Hubo un gran punto de inflexión para nosotros: de alguna manera, habíamos dado por hecho que el “estómago sensible de Milo” era para siempre, y que lo que le sentó mal una vez lo haría siempre.
Afortunadamente, esto nos llevó a pensar que quizás Milo solo se estaba recuperando del abandono. No sabíamos qué había podido comer ni si algo le había dañado, pero estaba claro que las cosas podían cambiar.

Actualmente, nos encontramos en el proceso de cambiar de marca de alimentación, ya que hemos visto otra marca que nos gusta más, por su composición y la variedad de sabores y texturas, tanto en la comida húmeda como en el pienso seco. Antes no nos atrevíamos a hacerlo debido a la sensibilidad de Milo, y dimos por hecho que esa marca sería para siempre.

Eso sí, haremos el cambio adaptándonos a los tiempos que Milo y Nala necesiten.

Una vez cambiemos a esta nueva marca, pretendemos quedarnos con ella, e ir incorporando gradualmente comida casera, de la que profundizaré más adelante cuando tenga experiencia con ello.

Es importante que cuando hagas cambios en la alimentación de tu gato, sea adaptándote a sus características y necesidades.

🥄Cómo alimentamos a nuestros gatos

Lo primero que quiero mencionar es que nosotros hemos decidido optar por una alimentación mixta, es decir, ofrecerles cada día pienso seco y alimento húmedo. La razón por la que queremos incorporar comida húmeda a diario en su dieta es porque este tipo de alimento les ayuda a mantenerse mejor hidratados.

💧 ¿Por qué el alimento húmedo ayuda a hidratar a los gatos?

Los gatos, por naturaleza, beben poca agua, ya que descienden de animales del desierto que obtenían la mayor parte de la hidratación a través del alimento.

El alimento húmedo contiene entre un 70 % y un 80 % de agua, lo que ayuda a mantenerlos hidratados, especialmente si no beben suficiente.

Una buena hidratación es clave para prevenir problemas urinarios y renales, como los cristales en la orina, muy comunes en gatos esterilizados o con poca actividad.

👉 Por eso, incluir comida húmeda en su dieta complementa el agua que beben y favorece su salud general.

🍽️ Organización del espacio 

Desde el principio leímos que era importante que, cuando varios gatos conviven, cada uno tenga sus propios recursos. De esta manera, no tendrán que competir ni pelear por ellos.

Por eso, Milo y Nala tienen cada uno su propio dispensador de pienso seco, un cuenco para el alimento húmedo y recipientes para el agua. En uno de los dos espacios hay una fuente de agua, y en el otro, un cuenco tradicional.

Ambos sets de comida están en la misma habitación, pero colocados en lugares distintos. Esto nos ha resultado muy útil, sobre todo cuando hemos tenido que ofrecerles alimentos diferentes.

📊 Diferentes tomas al día

Lo primero y más importante es que seguimos las indicaciones del fabricante para darles la cantidad recomendada de alimento. Con esa cantidad, distribuimos las comidas en 5 tomas diarias, siendo una de ellas de alimento húmedo y el resto de pienso seco.

Esto nos resultó muy útil sobre todo los primeros meses, ya que Milo tenía mucha ansiedad y obsesión por la comida. Si le dejábamos el alimento a demanda (como nos habían recomendado), se lo comía todo en media hora, lo que le sentaba mal.

Al tener dispensadores automáticos, no tenemos que preocuparnos por el pienso seco, ya que lo programamos para que se reparta a lo largo del día. El alimento húmedo se lo damos siempre al mediodía.

Los horarios en los que les damos comida son:

  • Primera toma (pienso seco): 6:00 am
  • Segunda toma (pienso seco): 9:00 am
  • Tercera toma (alimento húmedo): 13:00 pm
  • Cuarta toma (pienso seco): 18:00 pm
  • Quinta toma (pienso seco): 21:00 pm

Del alimento húmedo les damos medio sobre al día.

Para calcular la cantidad de pienso seco, seguimos estos pasos:

  1. Determinar las necesidades calóricas de cada gato.
  2. Calcular las calorías que aporta el alimento húmedo.
  3. Restar las calorías del alimento húmedo al total diario.
  4. Ajustar la cantidad de pienso seco según el resultado.

Nosotros hicimos este cálculo con ayuda de un chat de IA, indicando las marcas y gamas de alimento, el peso de Milo y Nala, su nivel de actividad y la cantidad de comida húmeda que reciben. Así obtenemos la cantidad exacta de pienso seco para cada uno.

Cambiamos el agua a diario, y en verano incluso 3 o 4 veces al día, para mantenerla fresca.

Además, les encanta jugar con el agua de la fuente, así que también lo hacemos por higiene.

En invierno la cambiamos unas 2 veces al día.

🤢Vómitos por comer con ansiedad

Hay una variedad de comida húmeda de una marca en concreto que a Milo le encanta. Tiene trozos de carne con salsita y la devora con entusiasmo. El problema es que le gusta tanto que come con muchísima ansiedad, y desde hace unos meses, a veces la vomita justo después de comerla.

Solo le pasa con esa variedad en concreto. Al principio le sentaba muy bien, incluso comía más cantidad, por lo que descartamos un problema digestivo. Milo está estable, con heces compactas, y además habíamos introducido nuevos sabores sin ningún inconveniente.

Así que leímos sobre el tema para saber los motivos, si esto era preocupante, y sobre todo, cómo poder evitarlo.

Encontré las dos principales causas que podían estar provocando esto: 

  • Comer con ansiedad: al comer con tanta ansiedad, traga mucho aire junto con la comida, su estómago se llena de golpe y provoca una regurgitación después. Esto significa que la comida sale entera y apenas digerida, casi como la comió, que es lo que pasaba con Milo.

Aunque llevaba comiendo esta variedad desde el principio y nunca le sentó mal, puede ser que ahora sienta más estrés a la hora de la comida y coma con más ansiedad que antes.

Estuvimos viendo qué podría provocarle más ansiedad, y algo en lo que reparamos es que antes Nala comía su comida húmeda de kitten, y a Milo no le llamaba mucho la atención, pero de un tiempo a esta parte, ya comían lo mismo, por lo que aunque cada uno tiene su cuenco de comida en sitios separados, Milo puede querer comer más rápido para ir luego a comerse lo que tiene Nala.

  • Ingredientes: la otra razón podría ser que los ingredientes de este alimento estén formados por grasas animales difíciles de digerir, contengan azúcares o espesantes para la textura, y contengan subproductos que algunos gatos no toleren bien.

La marca que le estábamos dando era buena, y los ingredientes de calidad, y lo más importante, ya llevábamos 8 meses dándosela y siempre le había sentado muy bien.

Pero lo que sí que habíamos incorporado en la comida húmeda hacía un par de meses, era un alga que ayudaba a prevenir la placa bacteriana y el mal aliento, y que a Milo le funciona francamente bien.

La opción más rápida para acabar con este problema era no volver a darle esa variedad de comida húmeda, pero por un lado, queríamos saber qué lo estaba provocando ya que así lo evitaríamos en un futuro, y además queríamos intentarlo ya que a Milo le encantaba. Es por ello que decidimos cambiar algunas cosas a ver si conseguíamos que la comiera sin vomitar, si esto no funcionaba, pues no se la daríamos más.

Los cambios que llevamos a cabo para evitar el vómito y que nos funcionaron fueron los siguientes:

  • Dejamos de ponerle el alga cuando le poníamos esa variedad de comida. Con el resto se la seguimos dando ya que nunca mostró ningún problema. Es cierto que aunque le gustaban otras variedades, no le gustaban tanto como la que vomitaba, así que se lo comía mucho más tranquilo.
  • Compramos un cuenco de cerámica más ancho y más plano, y al ponerle la comida se la troceamos en trocitos muy muy pequeños y todo muy esparcido por el cuenco.

La verdad es que nos funcionó muy bien, Milo dejó de vomitar, de hecho se quedaba más saciado y ya no va corriendo al comedero de Nala justo al terminar.

😺 Gato pequeño que se come la comida del gato adulto

Cuando Nala salió de la habitación, no quiso volver a entrar en ella. La idea era mantener allí su comedero, su recipiente para el agua y su arenero un tiempo para darle ese lugar seguro, pero lo que hizo fue dejar de entrar en la habitación y comenzar a usar todo lo de Milo.

A Milo no le importaba en absoluto que ella se comiera su pienso, pero su pienso seco era de adulto castrado, por lo que decidimos sacar las cosas de Nala fuera y ponerlas en un sitio diferente, para que ella coma el alimento que le corresponde. Desde entonces, tienen en el mismo espacio de la casa su sitio para comer y beber.

Con el alimento húmedo no había problemas, cada uno se comía el suyo, y ya cuando acababan y no querían más, iban a ver si el otro tenía o le había sobrado algo. Esta es la única comida que nosotros les suministramos, el resto se la dispensa el dispensador de comida que tienen cada uno programado.

Con lo que sí teníamos problemas era con el pienso seco. Nala no solo prefería el dispensador de Milo, sino también su pienso, pero claro, era pienso de adulto castrado. Cada vez que la veíamos comiendo la comida de Milo, la llevábamos a su sitio, pero por mucho que quisiéramos controlarlo, no podíamos. Ella volvía una y otra vez, y al final lo que ocurría era que Milo se comía la comida de Nala, que era de kitten.

Leímos sobre esto, y es algo bastante común en la convivencia de un gato adulto y un cachorro, y lo que se recomienda es poner el pienso de kitten para los dos gatos, ya que ese pienso es beneficioso para el crecimiento del gato más pequeño.

Así lo hicimos, pero nos encontramos con el problema de que ahora ninguno de los dos quería comer pienso seco de kitten, por lo que tuvimos que poner un poco de pienso de adulto junto con el de kitten, y eso funcionó mejor. Ambos comían en su mayoría pienso de kitten, con algunas croquetas del de adulto, y durante los dos meses siguientes esto nos funcionó.

Al tercer mes, los dos empezaron a rechazar el pienso de kitten, y ya no querían comer ese pienso si estaba en el plato. No queríamos probar con otra marca, ya que nos había costado mucho regular el estómago de Milo, y por otro lado, sabíamos que era imposible que comieran en sitios diferentes. Nala siempre quiere estar donde esté Milo, además eso implicaba para nosotros estar durante las cinco tomas pendientes, y eso no era posible.

Nos preocupaba mucho que hubieran dejado de comer, y decidimos que les daríamos el pienso de adultos a ambos. Nala ya tenía unos 6 – 7 meses, y aunque no era lo mejor, preferíamos eso a que no comieran.

Lo que sí que hicimos fue subir la ración de alimento húmedo y bajar la de pienso seco, y ahora una tercera parte de la dieta era de alimento húmedo, y el resto pienso seco. 

Fue la solución a la que llegamos. 

  • Primera toma – Pienso seco: 6:00 am
  • Segunda toma – Pienso seco: 9:00 am
  • Tercera toma – Alimento húmedo: 13:00 pm
  • Cuarta toma – Pienso seco: 18:00 pm
  • Quinta toma – Alimento húmedo: 21:00 pm

WSAVA (World Small Animal Veterinary Association)

La WSAVA (World Small Animal Veterinary Association) es una organización internacional que establece guías y estándares sobre la salud de perros y gatos. En el ámbito de la nutrición, la WSAVA ofrece criterios para evaluar la calidad de los alimentos comerciales, recomendaciones sobre raciones adecuadas y pautas para asegurar que la dieta de cada animal sea completa, equilibrada y adaptada a sus necesidades. Sus guías son una referencia habitual para veterinarios y cuidadores en todo el mundo.

📌 Resumen general sobre la alimentación

Cada gato es único: sus necesidades, gustos, estado de salud y circunstancias de vida pueden ser muy diferentes, e incluso variar con el tiempo.

Por eso, lo más importante es aprender a identificar un alimento de calidad, entendiendo qué debemos mirar en una etiqueta y cómo evaluar los ingredientes y la información nutricional.

Una vez sepas elegir bien, adapta la alimentación a las particularidades de tu gato: su edad, si está esterilizado, si tiene el estómago sensible, o si convive con otros gatos.No hay una única respuesta correcta, sino la mejor opción para tu gato en tu contexto.

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